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Calor. Es el tema más recurrente en cualquier conversación durante estos días de agosto en las calles de Cáceres. Los que se quedan en la ciudad, con o sin vacaciones, aprovechan las zonas céntricas con denso arbolado para tomar un respiro a la sombra. El verano no perdona en estas latitudes, por lo que un poco de agua fría en la cara o un helado, aunque sea de forma efímera, sirven para mitigar el sudor de los paseantes. No es para menos: las temperaturas alcanzaron el lunes los 39 grados. Ayer tocaron, sin sobrepasarlo, el umbral de los 38 grados, a partir del cual se activaría el primer nivel de riesgo. Los mismos grados de máxima se esperan para la jornada de hoy, aunque esta marca no es nada comparable a las temperaturas registradas en agosto de 2003, cuando los termómetros marcaron una media absoluta de 44,8 grados en Extremadura. Menos caluroso «Este verano no está siendo tan caluroso como los anteriores», comenta Loli López, que pasa como puede el calor de mediodía en un banco de Cánovas, junto a su nieta de 1 año, Noa. La sensación de que las temperaturas no están siendo excesivamente elevadas este verano, bastante generalizada, se corresponde con los datos meteorológicos. Aparte del mencionado récord de 2003, en las mismas fechas del año pasado una ola de calor de africano hizo que el termómetro superase en Cáceres los 40 grados a la sombra. Estadísticamente, puede decirse que lo peor ya ha pasado. Los días más calurosos del verano se concentran habitualmente en el periodo comprendido entre el 15 de julio y 15 de agosto, con el tope en torno al 25 de julio. Un verano normal Precisamente a finales del mes pasado, las temperaturas volvieron a subir en Extremadura por encima de los 40 grados, por efecto de una ola de calor que afectó a la zona oeste de la Península. La temperatura mínima se situó en Cáceres, el sábado 19, en 25 grados. Sin embargo, no se trató de nada fuera de lo normal en esas fechas, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), la heredera del extinto Instituto Nacional de Meteorología desde 2006. A partir de mañana habrá un ligero respiro: la Aemet informa de que tanto las máximas como las mínimas descenderán ligeramente, hasta situarse en 34-35 grados las primeras y en 16-18 las segundas. Durante el fin de semana, estos valores experimentarán un pequeño repunte. Sin alerta de riesgo Para el próximo lunes, último día que alcanza la previsión, se espera una temperatura máxima de 32 grados y una mínima de 18. No se activarán, por tanto, los niveles de riesgo, fijados para cuando las temperaturas superiores a los 38 grados se prolongan durante varios días, como es el caso de Mallorca y algunas áreas del centro y sur de la Península. El remedio cotidiano a las altas temperaturas, en Cáceres, es conocido. «Cánovas es el sitio más fresco que hay, además de céntrico, aquí siempre hay menos temperatura», cuenta Loli López. Los bancos y demás espacios del céntrico paseo que se encuentran a la sombra siempre están llenos. La pequeña Noa parece asentir y estar de acuerdo con todo lo que dice su abuela. «Se lo pasa en grande enredando con el agua de la fuente», señala. Pero la niña sonríe al escuchar, de boca de Loli, una palabra mágica: «piscina», adonde va con su madre por las tardes. El calor seguirá instalado en la ciudad al menos otra semana más, aunque con menor intensidad, como es normal en verano. Las mejores armas para combatirlo son, además de la paciencia, la sombra y algún refresco. Textos imágenes tomadas del periódico Hoy.es edicion digital
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